“El voto electrónico reduciría la abstención”

El otrora encargado electoral de la UDI quiere reemplazar las mesas de votación por computadores, pero no que se sufrague desde un smartphone o por internet.

«En Chile el voto por internet sería inconstitucional y abriría la puerta al cohecho».

«Quiero asumir ante este Senado un compromiso con la modernidad. Después del paso de la inscripción automática y ahora que contamos con registros y padrones digitales, creo que podemos avanzar en una identificación y voto electrónicos», dijo Andrés Tagle el 19 de julio ante la Comisión de Constitución del Senado, luego de que la Presidenta Michelle Bachelet lo nominara como candidato para integrar el Consejo Directivo del Servel tras la renuncia de Gonzalo Molina.

El ex encargado electoral de la UDI logró los votos y el 21 de julio asumió sus funciones en el Servel.

A menos de 20 días de las elecciones municipales, Tagle insiste con su idea.

—¿Por qué lo del voto electrónico?

—Estaba pensando en reemplazar la mesa de votación por un equipo electrónico que haga dos cosas: que pueda identificar electrónicamente al elector. Eso se puede hacer con nuestro carnet, que tiene al reverso la huella digital codificada, y verificar que soy yo con un simple touch o escribir. Representaría muchas ventajas.

—¿Cuáles?

—Mejoraría el acceso de las personas a sufragar, porque podrían votar en cualquier local de Chile, independientemente de dónde estén inscritos. Hay que entender que, dentro de una comuna o una circunscripción electoral, las personas están asignadas a una mesa de votación en un local asignado, que no necesariamente es el que les queda físicamente más cerca. La idea es dar mayor accesibilidad y cercanía para ir a votar. Sería más rápido y no necesitarías vocales.

—¿Eliminar a los vocales?

—Podrías tener personas controlando la operación de las máquinas, pero es un proceso muy automático. Igual tiene que haber personas resolviendo problemas de huellas o casos excepcionales.

–¿No hay problemas de seguridad en tener un sistema electrónico? El hackeo es algo cotidiano.

—Hoy día ya tenemos todos los locales conectados para efectos de los escrutinios por redes bastante confiables. Es muy difícil de hackear. Las actas se digitan en los locales, el problema es en la calidad de ellas. Pero la conectividad ha funcionado, y ha habido intentos de hackeo, no te quepa duda, pero la seguridad ha sido capaz de funcionar.

–¿Y cómo se financia esto?

—En un esquema como este, hay que implementarlo por ley y se financia completamente. Hoy día entre el pago que se les hace a los vocales ($ 17.300 aproximadamente), más el costo de los votos que ha ido creciendo por la cantidad de candidatos en el papel, sumado a que la impresión de los votos suele ser más por si vota más gente, se puede ahorrar perfectamente y financiar un sistema electrónico.

Los problemas de Chile con el voto por internet

—¿Y no ha pensado en el voto por internet o desde una app de un smartphone?

—Eso es más complicado y en Chile tendría dos problemas muy serios: se pierde el control de que el voto sea personal y que sea secreto. Y esas condiciones están relacionadas con tomar precauciones frente al cohecho. Internet no es un mecanismo que garantice estas dos normas constitucionales. Una persona podría entregar sus códigos de acceso a otros para que votaran por él, o votar con alguien detrás que le pague. Sería inconstitucional y le abriría la puerta al cohecho.

—Además del hackeo.

—Exacto. Ha habido malas experiencias en el norte de Europa con eso, y algunos incluso han declarado el voto por internet como inconstitucional. Es mucho más peligro porque ocupas tus redes, tu Wi-Fi, eso te deja más expuesto. Es un riesgo.

—¿Ha conversado esta idea con otros consejeros del Servel?

—Muy superficialmente. No hemos tenido una discusión a fondo, algunos tienen algunas aprensiones con lo que ha sucedido con internet. Pero yo, en todo caso, no propongo un voto por internet.

—¿Es viable este sistema electrónico para las próximas presidenciales?

—Es difícil. Quizás podríamos prepararnos, dependiendo de la voluntad del Gobierno, y hacer una prueba en las municipales.

—¿Ayudaría a reducir la abstención electoral?

—Mira, existen complicaciones con las inscripciones y desde luego los domicilios. Una persona que se inscribió en Conchalí y después se fue a vivir a Puente Alto, si no ha actualizado su domicilio electoral, tiene serios problemas de devolverse a Conchalí. El interés que tiene por ir a votar por el acalde o concejal de una comuna que ya ni siquiera es la de él disminuye fuertemente y por eso se explica que la municipal tenga más abstención que las otras. Lo que yo propongo evitaría todo eso, porque la persona iría al local que le quedara más cercano. El voto electrónico reduciría la abstención.

¿Volver al voto obligatorio?

«La opinión pública no es favorable»

—¿Es factible restablecer el voto obligatorio para combatir la abstención?

—El voto voluntario ya se estableció en la Constitución. Además, la opinión pública no es favorable al regreso del voto obligatorio. La gente está decepcionada de los políticos. Lo relevante es que administrativamente a las personas se les den todas las facilidades para que puedan ejercer su derecho.

—¿Y qué le parece el «acarreo» de gente para que vaya a votar?

—El acarrear gente a votar en sí mismo no es malo, porque no se puede controlar por quién votas. El problema ha sido el acarreo de inscripciones, donde claramente se viola la ley y se comete un delito al declarar un domicilio falso. Hay cierta intencionalidad de aprovecharse y hacer fraude cuando los sistemas lo permiten. El problema es que pueden ganar alcaldes con personas que nunca han vivido ahí.

Fuente: la Segunda

2016-10-06 Por Maximiliano Arce Castro

http://impresa.lasegunda.com/2016/10/06/A/fullpage#slider-4